dimecres, 13 de juny de 2018

El bolquer es deixa, no es treu!!!

Ja falta poc per acabar el curs i les mares i pares dels infants que marxaran de La Llavor, per incorporar-se a l'escola, comencen uns dies d'angoixa i il·lusió alhora, per tots els canvis que vindran. Un dels temes que més ens pregunten és el tema de deixar el bolquer abans que comenci l'escola. Des del nostre projecte sempre defensem que no hi ha cap llei que obligui els infants, que comencen el segon cicle d'Educació Infantil, a anar sense bolquers si no estan preparats. Això atenta contra els seus drets!!! Intentant respectar aquest procés maduratiu, com fem amb la resta de processos (caminar, menjar, etc.), avui us compartim part d'un article de la Marta (formada en pedagogia Montessori i assessora de criança), que justament parla de què significa deixar el bolquer i com acompanyar-ho!   


El peor enemigo de la crianza son las prisas. Siempre lo digo. Y en cuanto al control de esfínteres las prisas de los padres hacen mucho daño. El pañal no se quita, el pañal se deja.  El niño debe ser el protagonista de este proceso. SU PROCESO. Es un proceso natural, que depende del estado madurativo del niño. Una madurez neurológica y afectiva.

Nuestra misión como padres es estar atentos a la señales del niño para facilitarle en lo posible el proceso una vez se haya iniciado. Es el niño el que debe ir dejando el pañal poco a poco, con nuestro aliento y acompañamiento, en un buen ambiente preparado que le haga sentir capaz, útil y seguro de sí mismo.





¿ CÓMO ACOMPAÑAR AL NIÑO EN EL PROCESO DE DEJAR EL PAÑAL DESDE EL RESPETO?

1- Empezar con los cambios de pañal en vertical a partir de que el niño camina. Te hablé de los beneficios aquí
2-Establecer los cambios de pañal en el baño. Un lugar apropiado que le permite intimidad y que irá relacionando con el pipí y la caca.
3- Esperar con paciencia a que el niño se suba y baje el pantalón. Facilitarle una toallita húmeda para que pueda empezar a limpiarse en la medida de sus posibilidades.
4-Seguir esperando. Los cambios van a ser mucho más largos en tiempo. Puedes poner una pequeña banqueta en el baño que te permita esperar mientras estás a su altura. (...)
5-Preparar un ambiente tranquilo y adaptado a él en el baño que le permita hacer las cosas por sí mismo. Una cestita con sus pañales, orinal o wc adaptado, toallitas a su alcance, (...) etc.
6- La ropa deberá permitirle autonomía, él mismo debe poder quitársela o ponérsela. (...)







¿Y NUESTRA ACTITUD?

Nosotros no quitamos el pañal. Es el niño el que va a ir dejándolo poco a poco. Cada niño sigue un ritmo y el control de esfínteres no es indicativo del nivel de inteligencia del niño. Facilitaremos el proceso si lo tomamos como lo que es. Un proceso madurativo natural e individual de cada niño.


1- No premiamos, no nos enfadamos.
2- No obligamos a permanecer sentado en contra de su voluntad.
3- No nos burlamos.
4- No le llamamos cochino, marrano... (Ni en broma).
5- No hablamos sobre sus escapes con otras mamás/papás/vecinos para comparar.
6- Alentamos enfocándonos en sus logros. Le recordamos sus progresos. Nos fijamos en lo conseguido, no en lo que está por conseguir.




LAS SEÑALES QUE NOS INDICAN QUE EMPIEZA EL PROCESO

1-Rechaza los cambios de pañal
2- Se da cuenta de que acaba de hacerse pipí o caca y lo dice.
3-Intenta quitarse el pañal.
4-Amanece seco por las mañanas (pañal nocturno).
5-Se mantiene seco el pañal por más tiempo (3 a 4 horas).
6-Comienza a avisar antes de hacerse pis o caca.
7-Tiene buen equilibrio para caminar, incluso correr.
8-Se interesa cuando otros van al baño e imita. (...)




El pañal no se quita. El control de esfínteres no es una operación de 7 días de duración. El control de esfínteres no tiene que ver con el verano, no se quita cuando nosotros lo estimamos conveniente. El control de esfínteres es un proceso madurativo propio e individual de cada niño, en unos será más rápido y en otros más lento. Nosotros sólo debemos seguir al niño, observando las señales, y facilitarle un entorno físico y emocional que le permita vivir SU PROCESO de una forma natural, sintiéndose arropado y alentado por nosotros, que estaremos acompañando sus avances y sus retrocesos con paciencia, con respeto, con amor y sobre todo con mucha empatía.

NO vivas este proceso como una operación. Vívelo con cariño y alegría. Es un salto más en la evolución del niño, es un peldaño más en la conquista de su independencia. Muéstrale todo tu amor acompañándole en el camino y alentándole para recorrerlo.



¡EL PAÑAL SE DEJA, NO SE QUITA!


Si vols veure l'article original ho pots fer clicant aquí!

dimecres, 6 de juny de 2018

Entrenadors emocionals!

Avui volem compartir un vídeo molt interessant de la conferència d'Elsa Punset. En ell explica i ens fa conscients de la gran importància que té que les mares, pares, mestres, etc. siguem entrenadors emocionals dels infants que ens envolten, per tal de poder viure amb totes les emocions i ser un exemple de com gestionar-les. Esperem que en gaudiu i us empoderi per fer-ho!!! 


dijous, 31 de maig de 2018

Acceptes la invitació?

Des de La Llavor tenim la sort de podem ser testimonis del creixement dels infants del projecte. Però, una de les coses que desconeixen les famílies que formen part del projecte és que també podem veure com creixen els pares i mares al llarg de l’estada al nostre projecte. És per això que hem trobat tan encertada aquesta frase. Esperem que accepteu la invitació i us llenceu a l’aventura de créixer. Nosaltres ja ho hem fet i cada dia creixem una mica més!!!


"Cada infant ens

 invita a créixer 

amb ell!" 


Rebeca Wild

dijous, 24 de maig de 2018

Diga-li que l'estimes!!!

Avui volem compartir amb vosaltres un fantàstic article de Laura Gutman, que ens parla de la importància de com ens dirigim a les nostres filles i fills. Posa de manifest la gran tasca que duem a terme les mares i pares d'una generació que volem un canvi en la criança: amb més consciència, més respecte i sobretot més amor!!!  Gaudiu de la lectura!


Cerremos los ojos y recordemos lo más hermoso que nos han dicho nuestros padres: Princesa…rey de la casa…mi vida…eres un encanto…cariño…mi corazón…mi amor…mi cielo…qué guapo…qué listo… 

¿Estamos sonriendo?

Tal vez algunos de nosotros no logremos traer estos recuerdos, y en su lugar aparezcan sin permiso otros: qué tonto eres…pues sólo sabes mentir…que si sigues así se lo diré a tu padre…eres malo…no te quiero… ¿acaso no comprendes?... ¿eres sordo?...distraída como su madre… 

¿Estamos compungidos?

Lo que nuestros padres -o quienes se ocuparon de criarnos- hayan dicho, se ha constituido necesariamente en lo más sólido de nuestra identidad. Porque somos los adultos quienes nombramos cómo son las cosas. Por eso lo que decimos, es.

El niño pequeño no pone en duda lo que escucha de los mayores. Puede ser doloroso o gratificante, pero en todos los casos, la interpretación de los adultos es absolutamente certera para el niño que aprende a traducir al mundo a través del cristal de los mayores.

En este sentido, la intención con la que hablamos con los niños es importante. Si los amamos de verdad, seguramente nuestras palabras estarán cargadas de sentimientos cariñosos y suaves. Pero si estamos llenos de resentimiento, destilaremos odio aún cuando los niños no tengan nada que ver.

Es verdad que hay situaciones donde el niño se equivoca o hace algo inadecuado. Pues bien. Una cosa es conversar sobre eso que “hizo” mal, y otra cosa es que ese acto lo convierta en alguien que “es” malo. Sólo nuestro rencor puede confundir entre lo uno y lo otro. Si el niño, de tanto escuchar a sus padres diciendo lo mismo, se convence de que es malo, quedará atrapado por ese circuito donde “es” en la medida que es malo, y para ser malo, tiene que seguir haciendo todo lo que haga enfadar a sus padres. En ese punto, ha perdido toda esperanza de ser amado sin condiciones.

Para el niño “eternamente malo a ojos de sus padres”, siempre aparecerá otro individuo que actuará el personaje opuesto: “el eternamente bueno”. A veces es alguien tan cercano como el propio hermano o hermana, u otra persona muy próxima a la familia. Allí, en ese personaje, -no importa qué es lo que haga- recaerá toda la admiración y será nombrado por los padres como alguien “bueno, inteligente y listo”. Esta es la prueba fehaciente de que no se trata de lo que cada uno es o hace, sino de la necesidad de los adultos de proyectar polarizadamente, nuestros lados aceptados y nuestros lados vergonzosos en otros individuos, para no hacernos cargo de quienes somos. Y también para dividir la vida en un costado bien negro y en otro bien blanco, de modo de tener cierta sensación de claridad. Que por supuesto no es tal.

Parece que los adultos necesitamos mostrar todo lo que los niños hacen mal, cuán ineptos o torpes son, para sentirnos un poquito más inteligentes. Es una paradoja, porque al actuar de esta forma, es obvio que somos increíblemente estúpidos.

 Sin embargo las cosas son más sencillas de lo que parecen. Decirles a los niños que son hermosos, amados, bienvenidos, adorados, generosos, nobles, bellos, que son la luz de nuestros ojos y la alegría de nuestro corazón; genera hijos aún más agradables, sanos, felices y bien dispuestos. Y no hay nada más placentero que convivir con niños alegres, seguros y llenos de amor. No hay ningún motivo para no prodigarles palabras repletas de colores y sueños, salvo que estemos inundados de rabia y rencor. 

Es posible que las palabras bonitas no aparezcan en nuestro vocabulario, porque jamás las hemos recibido en nuestra infancia. En ese caso, nos toca aprenderlas con tenacidad y voluntad. Si hacemos ese trabajo ahora, nuestros hijos -al devenir padres- no tendrán que aprender esta lección. Porque surgirán de sus entrañas con total naturalidad, las palabras más bellas y las frases más gratificantes hacia sus hijos. Y esas cadenas de palabras amorosas se perpetuarán por generaciones y generaciones, sin que nuestros nietos y bisnietos reparen en ellas, porque harán parte de su genuina manera de ser.

Parece que nuestra generación es bisagra en la evolución de la sociedad occidental. A las mujeres nos toca aprender a trabajar y lidiar con el dinero. A ser autónomas. Nos toca aprender sobre nuestra sexualidad. A re aprender a ser madres con parámetros diferentes de los de nuestras madres y abuelas. Y nos toca aprender a amar. Por eso es posible que sintamos que es un enorme desafío y además es mucho trabajo, esto de criar a los niños de un modo diferente a como hemos sido criadas. Es verdad. Es mucho trabajo. Pero se lo estamos ahorrando a nuestra descendencia. Pensemos que es una inversión a futuro con riesgo cero. De ahora en más… ¡sólo palabras de amor para nuestros hijos! Gritemos al viento que los amamos hasta el cielo. Y más alto aún. Y más y más.

dijous, 17 de maig de 2018

El regal sempre són les mans que te l'ofereixen!!!


Mica en mica, va arribant final de curs i ja hem començat a fer les trobades individuals amb les famílies dels infants que acaben l'estada amb nosaltres aquest any. 

Per nosaltres, aquestes trobades ens serveixen per valorar la nostra tasca i observar tots aquells recursos que s'emporten els infants, per fer-los servir al llarg de tota la vida. Però també és un ritual de comiat ple d'emocions, moments entranyables i aprenentatges valuosos.

Ens sentim afortunades de rebre la confiança i estima de totes les famílies que formen La Llavor. En alguns casos, es fa visible en forma d'un regal molt especial, com aquesta representació de nosaltres dues i de tres infants d'entre 0 i 3 anys!


Moltes gràcies per estimar-nos, 
cuidar-nos i valorar-nos!

dijous, 10 de maig de 2018

Pors segons l'edat!!!

Sovint les famílies estem preocupats per comprendre les pors per les que passen els nostres fills i filles. És per això que, des de La Llavor, hi volem posar una mica de llum a través d'aquest senzill article que hem trobat i que, de forma molt esquemàtica, revela diferents pors que poden sentir els infants segons l'edat i els processos evolutius que viuen en cada un d'ells. 


Aún el niño más valiente puede sentirse atemorizado en algunas ocasiones. Mientras nosotros, sus padres, intentamos calmarlos y asegurarles de que todo está bien, es bueno que sepamos que la mayoría de estos temores son normales, tienen que ver con el descubrimiento del mundo que está haciendo nuestro hijo, y suelen ir desapareciendo con el paso del tiempo. Lo habitual es que haya algunos miedos específicos de cada edad. Aquí te enumeramos los más frecuentes.


El miedo en los bebés


Desde que nacen, los bebés tienden a asustarse ante ruidos repentinos o muy fuertes. Al ir creciendo y comprender que su madre es una entidad separada de ellos mismos, comienza la angustia por separación: el peor miedo es a separarse de su madre, también aparece el temor frente a los extraños. Son miedos que responden a su instinto de supervivencia: después de todo, el bebé ya comprende que depende en todo de sus padres.


El miedo hacia los 2 o 3 años

En niños pequeños persiste el miedo a la separación de los padres, pero también comienzan a aparecer otros temores. A medida de que con sus sentidos van descubriendo el mundo, surge el miedo a la oscuridad, a las sombras, a las tormentas o a algunos animales.También pueden surgir temores relacionados con el control de esfínteres: miedo al orinal, a caerse dentro del lavabo, etc.


El miedo de los 4 o 5 años

La imaginación de los niños en edad preescolar es muy activa, y no siempre saben diferenciar los peligros reales de los imaginarios. De ahí que aparece el miedo a los fantasmas, a los monstruos o a los villanos de los dibujos animados.


El miedo en los primeros años de escuela

Hacia los 6 años, los niños comienzan a temer situaciones concretas y reales, tales como a las enfermedades, a lastimarse o a sentir dolor. Aparecen el miedo a los ladrones y malhechores, así como el temor a que algo malo les ocurra a sus padres. Surgen las preguntas relacionadas con la vejez, la enfermedad y la muerte, y puede aparecer el miedo a perder a sus seres queridos o a sus mascotas.

El miedo hacia los 8 o 10 años

Los niños que ya están transitando la escuela pueden temer situaciones donde se sientan expuestos, como por ejemplo los exámenes. También aparece el miedo a ser rechazados por su grupo de pares. Persisten los miedos a quedarse solos en casa, pero no por separarse de ti sino porque algo malo les pueda ocurrir.Los niños de esta edad suelen impresionarse mucho con las noticias (por ejemplo, una tragedia aérea, una epidemia, un atentado) y les cuesta mucho distinguir cuáles de esos peligros son cercanos y cuáles no, porque para ellos todo les concierne.


Pots trobar el text original aquí!

dilluns, 7 de maig de 2018

Mama, ensenya'm a volar!

Aprofitant que ahir va ser el Dia de la Mare, avui volem compartir un text i un dibuix, del qual en desconeixem l'autoria. Aquesta reflexió ens convida a protegir les nostres filles i fills,però al mateix temps: a deixar-los el temps, l'espai i els errors necessaris per deixar-los créixer seguint el seu potencial innat. Felicitats a totes les mares, de tots els tipus!!!!

"LA BUENA MADRE ES AQUELLA QUE SE VA VOLVIENDO INNECESARIA..."

La buena Madre es aquella que se va volviendo innecesaria con el paso del tiempo. Ha llegado la hora de reprimir el impulso natural materno de querer colocar el pichón debajo del ala, protegido de todos los errores, tristezas y peligros. Es una ardua batalla, lo confieso. Cuando empiezo a debilitarme en la lucha para controlar la SuperMadre que todas tenemos dentro, me acuerdo de la frase del título.

"LA BUENA MADRE ES AQUELLA QUE SE VA VOLVIENDO INNECESARIA..."

Si realicé mi labor de madre correctamente, tengo que volverme innecesaria. Y antes que alguna madre me acuse de desamor, explico qué es lo que significa eso. Ser "innecesaria" es no dejar que el amor incondicional de madre, que siempre existirá, provoque vicio y dependencia en los hijos, como si fuera una droga, a tal punto, de que que ellos no sean capaces de poder ser autónomos, confiantes e independientes. Deben estar prontos para trazar su rumbo, hacer sus elecciones, superar sus frustraciones y cometer sus propios errores también. Con cada fase de la vida, una nueva pérdida es un nuevo logro; para las dos partes: madre e hijo.

El amor es un proceso de liberación permanente, y ese vínculo no deja de transformarse a lo largo de la vida. Hasta el día en que los hijos se vuelven adultos, constituyen su propia familia y recomienzan el ciclo. Lo que ellos necesitan es tener la seguridad de que estaremos con ellos, firmes, en el acuerdo o en la divergencia, en el triunfo o en el fracaso, prontas para el mimo, el abrazo apretado, y el consuelo en los momentos difíciles.

Los padres y las madres, solidariamente, crían a sus hijos para que sean libres y no esclavos de nuestros propios miedos. Es ese el mayor desafío y la principal misión. Cuando aprendemos a ser "innecesarios", nos transformamos en un puerto seguro donde ellos puedan atracar.

"A quien ames. dale:
- Alas para volar.
- Raíces para volver.
- Motivos para quedarse.
Hagamos hijos independientes y seguros de sí mismos para que vivan una vida plena y honrada.

“CUANDO UNA MADRE AMA DE VERDAD EDUCA A SUS HIJOS PARA APRENDER A VOLAR”.


dijous, 26 d’abril de 2018

El teu nadó és un titella?

Avui us volem compartir un article molt interessant de Romina Pérez Toldi, pedagoga especialitzada en acompanyament de la criança i processos d'ensenyament-aprenentatge a la primera infància. Ella ens convida a reflexionar sobre la manera com interactuem amb els nostres fills i filles. Des d'una visió Pikleriana, ens fa adonar de la gran importància de cuidar la relació que tenim amb els nostres petits i petites, i de la seva gran capacitat per participar de les seves cures. Esperem que us sigui aclaridor i us ajudi a relacionar-vos amb els vostres fills i filles amb més consciència.



Creo que no me equivoco si digo que nadie nos libramos de haber tratado a un bebé como si fuese una marioneta que decía Emmi Pikler, eso de cogerlo sin avisar y llevarlo de aquí para allá como si fuese un sujeto pasivo. ¿Qué le decimos entonces de sí mismo y del valor que damos a su cuerpo y a su capacidad de respuesta?

Una de las claves del acompañamiento es poder anticipar en todo momento aquello que vamos a realizar sobre el cuerpo de bebés y niños pequeños. Hay que hablarles y avisarles, ubicarlos en el contexto y hacerles saber que los comprendemos como sujetos activos y con ganas de comunicarse. De esta forma no solo les ofrecemos un marco seguro y estable, les hacemos saber también que nos importan y que damos valor al diálogo con ellos, que escuchamos y acogemos aquello que tiene que decir y mostrar, los tratamos como seres competentes para que se sepan competentes. Evidentemente, el adulto debe hacerse cargo de los límites y los objetivos en los momentos de cuidado, pero lo hace siempre en la búsqueda del bebé y el niño pequeño, en relación y en interacción.
 
Yo misma hace mucho años era capaz de sacarle los mocos a un niño sin avisar, así tal cual, me acercaba con el pañuelo y le sacaba los moscos con un “ya está” y los niños, acostumbrados a ese trato no decían absolutamente nada, otras veces había rechazo, niños molestos o que al verte venir se iban en otra dirección. ¿Cómo no iba a ser así? Ahora esa imagen me parece impensable, con el tiempo hacemos eso de “educar la mirada” y aquella escena que yo misma he reproducido ahora me genera malestar al verla.

Lo mismo al cambiar el pañal o simplemente cogerlos en brazos, se me hace impensable coger a un bebé o un niño y no decírselo antes, llega un momento que sale solo y te das cuenta de lo distinto que es el trato que ya no hay marcha atrás, es una cuestión ética ¿Cómo quiero relacionarme con la infancia en general y mis hijos en particular? ¿Qué idea tengo de sus capacidades?

Los bebés no entienden, dicen muchas personas, cierto, no entienden las palabras pero sí entienden que nos dirigimos a ellos y el valor que le damos, y poco a poco, irán comprendiendo los gestos y las palabras que los acompañan. Como digo, es una cuestión ética y epistemológica, uno no solo debe plantearse si un bebé le entiende o no, debe plantearse cómo quiere relacionarse con ese bebé y qué idea de bebé tiene ¿es un bebé capaz o incapaz?

Luego, al crecer, son ellos mismos los que piden ese mismo respeto por su cuerpo y no permiten que los cojan o los traten de cualquier manera, me pregunto que implicaciones puede tener algo así a largo plazo en situaciones de abuso sexual y de otros tipos, no está de más pensar en ello.

En resumen, anticipemos a nuestros hijos todo aquello que vaya a ocurrir tenga relación con su cuerpo, desde cogerlos a la temperatura del agua del baño o situaciones externas y ambientales del tipo: “vamos a salir a la calle y notarás que hace frío”.
Hay que establecer un diálogo y una comunicación efectiva a través del gesto, la palabra y el tacto. (...)

Disfrutad de la relación e id en búsqueda de la complicidad, eso es para toda la vida.

Per veure l'article original només cal que cliqueu aquí!

dimecres, 18 d’abril de 2018

Una visió sistèmica!

Des de la formació del nostre projecte (aviat farà 6 anys) sempre em visualitzat l'evolució dels infants similar a la de les plantes. És per aquest motiu que el nostre projecte es diu La Llavor. En aquesta mateixa línia, volem compartir avui aquesta frase, que ajuda a comprendre la gran importància que té tenir una visió sistèmica per poder acompanyar els infants.


“Igual que les plantes, els infants necessiten un terra fèrtil i un clima favorable per a poder créixer i desenvolupar totes les estructures que, al seu propi ritme, produiran els fruits que corresponen a la seva naturalesa.” 
Rebeca Wild

dimecres, 4 d’abril de 2018

Idees per acompanyar la frustració!!!

Un dels grans reptes al que fem front a La Llavor és l'educació emocional dels infants. Tenir un tarannà de joc lliure permet a les acompanyants estar observant als infants i intervenir davant la gestió emocional o els conflictes entre ells. Avui us volem compartir un article molt interessant d'una psicòloga per gestionar la frustació, en comptes d'intentar evitar-la. Ens ha semblat un enfoc interessant per ajuda als infants a fer front a aquests moments difícils, que ho  són per nosaltres també perquè, sovint, no ens han ensenyat a nosaltres a gestionar-la. Esperem que us sigui útil!!!!



La frustración es uno de las emociones más difíciles de manejar. Y a la vez una de las más importantes. Si aprendemos a manejarla, la frustración puede servir para impulsarnos, porque nos señala qué cosas son importantes para nosotros. Si no, corremos el riesgo de que nos bloquee.

Los peques pueden experimentar la frustración desde bien temprano, así que es importante saber cómo apoyarles para que desarrollen una buena tolerancia de la frustración. ¿Cómo podemos ayudarles?


1. No intervengas si no es necesario.

Y no siempre lo es. Si lo escuchas llorar o gritar de frustración, acércate y observa primero. Si sigue
intentando hacer lo que sea que estaba haciendo, entonces no hagas nada. Tampoco hace falta que digas nada. Si sigue intentándolo, permítele que sienta sus emociones a su aire y que las exprese como prefiera siempre que no ponga en peligro a nadie (tirando un bloque contra algo/alguien, por ejemplo)


2. Cuando intervengas, hazlo para acompañar, no para arreglar.

Si queremos que aprendan a convivir con la frustración sin que les bloquee, es preferible no rescatarlos de ella. Cuando la frustración sea tanta que les bloquee, lo más probable es que se pongan a llorar y dejen de intentar lo que estaban haciendo. En ese momento, intervén para acompañar la emoción. "Estás intentando hacer algo difícil y no te sale, eso te hace sentir mal. Ese sentimiento se llama frustración y es normal, a todos nos pasa." Ofrece un abrazo, ofrece un respiro, ofrece alguna técnica para ayudarle a calmarse.


3. Si dice que no puede, valida el sentimiento, no intentes convencerle de lo contrario.

¿Habéis intentado convencer alguna vez a alguien que cree que no puede de que sí que puede? El diálogo suele ir así: "No puedo", "Sí que puedes, sólo tienes que intentarlo otra vez", "¡Nooooo! ¡No séeeee!" "¡Qué sí que sabes! ¡Si lo hiciste el otro día!" "¡Que nooooo! ¡Que no soy capaz!" Y así hasta el infinito. 

Normalmente, cuando intentamos convencer a alguien de que lo que siente no es real, suele reaccionar a priori reafirmándose más, especialmente si estamos hablando de un niño pequeño que de entrada se va a oponer a lo que le decimos aunque solo sea por llevarnos la contraria. Además, también estamos cayendo en intentar convencer a alguien de que lo que siente es equivocado, que el concepto que tiene de su propia capacidad está mal, con lo que puede ser un doble mensaje negativo para su autoestima: por una parte siente que no sabe, y no es capaz, y por otra parte siente que no debería sentirse así, que debería creer en sí mismo y que hace mal por bloquearse. Doble sentimiento de incapacidad.

Lo único que le va a convencer de que puede hacer algo, es hacerlo. Así que si empieza con los "no sé", "no puedo", valida: "Sientes que no eres capaz. Ahora mismo sientes que no puedes hacerlo. Lo entiendo. La frustración hace que nos sintamos así." Y de nuevo ofrece abrazo, consuelo, acompañamiento, calma... Lo que te parezca, pero destinado a dar herramientas para que maneje su propia frustración.


4. Dos opciones: volverlo a intentar o cambiar de actividad.

En general esas son las dos opciones que tenemos todos cuando nos sentimos frustrados. O lo volvemos a intentar a pesar de la frustración en cuanto nos hemos calmado lo suficiente como para desbloquearnos, o cambiamos de actividad para desbloquearnos y volverlo a intentar después (o no). Pues los peques igual. Cuando mi peque se frustra, esas son las dos opciones que damos. Según lo que sea que estaba intentando hacer, y lo motivado que estuviera, escoge una u otra.


5. "Hazlo tú". A priori, no se lo hagas.

Como decía antes, no lo rescates. Ellos saben que nosotros podemos hacer las cosas más rápido, con más precisión y mejor que ellos, así que la opción más socorrida es pedirnos que lo hagamos nosotros. A priori, es preferible no acceder. "Sientes que no eres capaz, lo entiendo. Quieres que lo haga yo, te escucho. Es tu proyecto, cuando quieras volverlo a intentar podemos ver juntos la mejor manera de hacerlo." Puedes ofrecer ayuda, pensar juntos donde está el problema, ofrecer sugerencias de cómo lo haríamos nosotros, identificar si la tarea se puede dividir en varias partes más pequeñas e ir guiando paso a paso. En definitiva, ayudarles a que lo hagan ellos.

Lo más probable es que esto conlleve numerosas y sonoras protestas, especialmente si está acostumbrado a ser rescatado con frecuencia. Mantén la calma, continúa validando, date espacio si lo necesitas pero mantente disponible ("Estaré en el salón. Cuando quieras volverlo a intentar, avísame si quieres que te ayude"). Si la situación se alarga y no hay manera de salir del bloqueo, fuerza un cambio de actividad: "Veo que estás demasiado bloqueado como para intentarlo ahora. Necesitas un respiro. Voy a empezar a preparar el baño. Mañana lo vuelves a intentar."


6. Ten en cuenta la conexión.

A veces nos piden que hagamos algo que ellos saben hacer, no tanto por frustración como por hacernos participar de su actividad, como una forma de buscar conexión. Hay una frase de Robin Einzig que dice: "Si te piden que hagas algo que ellos saben hacer, es porque se sienten queridos cuando lo haces." Esto es especialmente frecuente en épocas de cambios importantes: mudanzas, divorcios o separaciones, nacimientos de hermanitos, destete, descolecho, fallecimientos, vuelta al trabajo, adaptación al cole o a la guarde... 

Tenlo especialmente en cuenta si estáis atravesando por algo de esto. En estos casos, pedirnos ayuda puede ser una búsqueda de conexión, así que hay que asegurarse de que aumentamos los momentos de conexión de una forma proactiva y positiva. A veces puede significar que lo hagamos por ellos, sobre todo si es una actividad de cuidado que por edad ya no hacíamos nosotros: por ejemplo, una niña que ya se viste sola pero que nos pide que lo hagamos nosotros puede estar buscando la reconfortante sensación de sentirse cuidada como cuando era bebé. Otras veces puede significar que lo hagamos CON ellos: prestando toda nuestra atención, con entusiasmo (y con calma y paciencia). En ambos casos, si pensamos que hay una demanda de atención y conexión detrás, lo mejor es cubrir esa necesidad con antelación, para que no necesite asumir ese rol de "incapacidad".


7. ¿Y si no hay tiempo?

Las prisas de los adultos son uno de los mayores enemigos de los niños. Por desgracia, los adultos vivimos en la sociedad en la que vivimos, con los tiempos en los que vivimos. Podemos, y debemos, minimizar el impacto de nuestras prisas sobre el desarrollo de nuestros peques, pero a veces va a ser imposible hacerlo. En general, si no hay tiempo para acompañar, negociar y demás, podemos hacer dos cosas: forzar el cambio de actividad ("Lo siento cariño, ahora no puedo ayudarte con la torre, te ayudo a ponerte los zapatos que tenemos que irnos al pediatra") o acceder a hacerlo nosotros, especialmente cuando es algo que hay que hacer sí o sí, como vestirse para salir. 

Lo ideal es no abusar de esto, porque el proceso de aprender a lidiar con la frustración es importante y necesita tanta práctica como sea posible. Pero estoy segura de que no le faltarán oportunidades para practicar. La vida está llena de ocasiones en las que se van a sentir frustrados de forma natural. No hace falta provocarlas de forma artificial, y tampoco hay que preocuparse si les rescatamos alguna vez que otra porque en ese momento no estamos en la  mejor condición para acompañarles en el proceso. Pero el proceso es importante, y debemos tenerlo en cuenta para no abusar de los atajos.


8. Cuidado con el lenguaje que usamos:

Tenemos que tener mucho cuidado con la forma que tenemos de alentar, porque a veces transmitimos el mensaje equivocado a nuestros hijos. Por ejemplo: "Que sí que sabes, si tú eres muy listo." puede ser recibido por el niño tal que así: "Estoy convencido de que no sé, así que eso significa que no soy tan listo como mi padre dice." o incluso un "¿Lo ves como sí que eras capaz, tonta? Si es que no me haces caso..." en tono jocoso puede ser interpretado por algunos niños como "Soy tonta, ella sabe y yo no." que teñiría de duda lo que debería ser éxito y autoafirmación.

Lo ideal es hacer hincapié en la importancia de la práctica, del "todavía", y del esfuerzo. 
"Mamá es capaz de hacerlo porque ha practicado mucho. Tú eres pequeño así que todavía no has practicado tanto."
"No te sale bien todavía, pero mira, esta vez has hecho una torre más alta que la de antes. Cada vez que lo intentas te sale un poco mejor."
"Todavía no te sale bien, eso significa que necesitas practicar más. ¿Quieres volverlo a intentar?"
"Esto que estás intentando te está resultando muy difícil. Veo lo mucho que te estás esforzando."

Y cuando por fin lo consiga, celébralo pero sin quitar el foco del peque, su esfuerzo, sus emociones, y su resiliencia:
"¡Lo has conseguido! ¡Era muy difícil, pensabas que no ibas a ser capaz, pero aun así lo has vuelto a intentar y lo has conseguido! ¡Te has esforzado un montón! ¿Cómo te sientes ahora? ¡Te veo muy orgullosa de ti misma!"

9. ¡Modela y narra tu proceso!

Toma todos estos consejos y aplícatelos la próxima vez que encuentres algo frustrante. Y narra el proceso en voz alta, que el peque te escuche. Por ejemplo: "¡Aaaarggggg! ¡no soy capaz de bajar esta cremallera! ¡Se ha enganchado y no puedo soltarla! ¡Me estoy poniendo muy nerviosa! ¡Qué frustración! Voy a parar un momento para calmarme antes de volver a intentarlo. (Pausa, respiramos que se note, incluso le pedimos un abrazo al peque. Volvemos a la carga.) Nada, que no soy capaz. A ver si probando de esta otra manera. Si tiro para arriba en vez de para abajo... Ay, que parece que va. Y ahora, para abajo... ¡Bieeeen, lo he conseguido! Ha sido muy difícil pero lo he seguido intentando y al final lo he logrado. ¡Qué orgullosa estoy de mí misma!" (tampoco hace falta hacer teatro, lo suyo es adaptarlo a nuestro estilo, hacerlo de forma que nos salga natural, que los niños se huelen lo artificial). 

Así podrá observar desde la calma que es cierto que todo el mundo se frustra alguna vez, podrá ver a alguien poner en práctica las herramientas y estrategias que le recomendamos, podrá ver que todos tenemos momentos de dificultad a veces, que todos necesitamos practicar para mejorar, que el esfuerzo a veces tarda en tener sus frutos... Pon tu propia frustración y tu propio proceso en palabras, que el peque tenga la oportunidad de aprender también de ellos.

Aprender a manejar la frustración no es fácil. Y desde luego, el proceso no es igual para todos. Algunos tenemos más tolerancia que otros, y hay quien de forma natural se bloquea terriblemente. Pero es un camino que tenemos toda la vida para recorrer, y si sentamos las bases correctas en la infancia, será un camino más agradable y más productivo en la adultez.

Recuerda esta frase: "La manera en la que hablas a tus hijos ahora, se convertirá más adelante en su voz interior." Así que llenémosles ahora la cabeza de validación y de aliento, para que les pueda acompañar toda su vida.